Pizarrones en la Selva (1999)
A 30 Km . de Pampa del Indio, en
el viejo reino de los tobas y quebracho colorado cercano a donde los
confines del exuberante monte chaqueño besan la turbulencia inexpugnable del
Bermejo, con limite con Formosa, se encuentra un paraje denominado Las Chuñas,
que posee una escuelita de no mas de 50 alumnos de todas las edades que
aprenden a leer y a escribir en condiciones poco creíbles. Aquí la historia y
las vivencias.
Soledades
intensas, cautivantes sonidos de lo inefable.
Tres hermanitos de entre 5 y 7 años llegan descalzos por
la polvorienta senda luego de haber caminado 5 Km. a trabes de la
selva. Impacto profundo.
Hace ya 10 años, allá por el año 1990, una ilusión comenzó
a brotar entre algunos alumnos entusiastas de nuestra escuela ex Paula
Albarracín de Sarmiento, ahora Rudolf Steiner, en Florida.
La idea de realizar un posible contacto con alguna de las
tantas escuelas necesitadas de nuestro país ya era una realidad. Gracias a la
directa colaboración de ( en aquel entonces) nuestra rectora, al poder
comunicarse con distintas casas de provincias y otras instituciones, comenzamos
a recibir cartas del director de una escuela con número llamativo: 999. El
lugar también era poco menos que recóndito: a mas de 200 Km . Al norte de Resistencia,
allí donde los mapas se hacen humo.
Desde entonces las comunicaciones comenzaron a crecer día
a día. Se sucedieron diversas organizaciones de eventos con el fin de recaudar
fondos para comprar alimentos y otros elementos imprescindibles, que ellos
estaban necesitando. También comenzamos a recibir cajas repletas en ropa que
nos llegaba de la gente amiga y allegada al colegio que, con gran interés,
paulatinamente se acercaba a nuestras convocatorias.
Quizás fue por ello que cada vez eran mas los camiones
cargados que viajaban hacia la “Mesopotamia seca” y cada vez eran mas las
cartas de agradecimiento que recibíamos.
Soledades intensas, cautivantes sonidos de inefable. Un
rostro desgastado por la crudeza de los años y de los rayos solares. Una mirada
joven expresiva y profunda como la vida misma. Impacto
profundo.
El tiempo fue pasando y otro sueño comenzó a calar hondo
en nuestra alma. Era el tiempo de transformar las turbias imágenes que cada uno
se hacía de todo aquel mundo lejano. Necesitábamos conocer el destino de las
ilusiones que viajaban con cada encomienda y la única forma era mediante un
viaje.
En Octubre de 1993, el año en que la mayoría culminábamos
nuestro ciclo en la secundaria, pudimos concretar el viejo y tan esperado sueño
de visitar a nuestros “ahijados” chaqueños. Desde aquel entonces las palabras
siempre pasaron a ocupar un lugar de escaso valor y, ni siquiera las fotos y
los videos pudieron reflejar el verdadero sentido de la convivencia. Con
innumerables colaboraciones habíamos conseguido atravesar gran parte del país.
Estábamos en Pampa del Indio, a un paso del sueño. Los restantes
La llegada fue acaso uno de los momentos mas electrizantes
y sublimes que podamos haber vivido en nuestra estadía terrenal. Un centenar de
personas, quizás el paraje entero, pendientes de nuestro arribo. Habían estado
esperando una. dos o quien sabe cuantas horas a la intemperie, a la merced de
los rayos solares, ya nada importaba. Una lluvia de aplausos colmados de
energía inundaron totalmente nuestros órganos auditivos. Pero luego, cuando
caminamos hacia ellos para saludar, vino el silencio, un silencio estremecedor
como pocos, las aves ya no se hacían oír, el viento disimulaba su presencia, el
mundo mismo pareció detenerse por unos instantes. En el aire hasta se podía
percibir una dosis insalvable de euforia contenida, de timidez pura, de
frialdad glacial.
Soledades intensas, cautivantes sonidos de lo inefable. De
cara a la espesura infinita, un niño toba eleva una flameante bandera
albiceleste mientras sus compañeros entonan el Aurora a las 8 AM., impacto
profundo.
Desde aquel ya lejano año hemos realizado tres viajes mas
( 94’ 96’ y 99’ ) y cada uno de ellos nos
dejó experiencias y enseñanzas completamente distintas. En los dos primeros
viajes la estadía se basó en Colaborar con la ampliación de la escuelita, que
en aquel entonces tenía apenas unos 10 por 5 metros. Llevamos
herramientas y, con gran entusiasmo, trabajábamos en ventanas, puertas, nuevos
muebles etc. Por otro lado, el dinero que juntábamos con los eventos se lo
obsequiábamos para la construcción de nuevas aulas, para la compra de
medicamentos etc. Desde el segundo viaje ya contaron con un generador eléctrico
que conseguimos como donación y así lentamente todo fue creciendo. Pero en el
tercer viaje y, sobre todo en el último del año pasado, nuestras visitas fueron
tomando una dimensión aún mayor. La relación con la gente ya era otra. Al
comienzo todo era mas áspero debido a que recién se estaban aclimatando a la
idea de vernos en forma directa y fueron conociendo a las personas que formaban
el grupo con lo cual se gesto una relación de afecto y amistad entre la gente
de la comunidad y nosotros...........................................

1 comentario:
Hola, mi mamá era rectora del colegio cuando surgió el proyecto de apadrinar la escuela del Chaco. Estabámos escribiendo sobre la experiencia cuando se me ocurrió buscar en google algún dato y di con este blog. Mi mamá es Irene Belgrano, ¿ustedes quiénes son? Cuando fueron por última vez, ¿el Gringo era todavía director de la escuela? Irene tiene lindísimos recuerdos de los viajes que compartió con ustedes.
Les mando un abrazo,
Jessica Belgrano.
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