En agosto de 2013, con
gran alegría, hemos podido volver a visitar la escuelita. Contábamos con gran
cantidad de donaciones de toda la comunidad escolar (ropa, libros,
alimentos, herramientas, etc), pero al llegar a destino, comprobamos que tanto
las tareas como la significancia del viaje excedían absolutamente la entrega de
esta colecta. Parte de nuestro trabajo allí consistió en pintar la cocina y
baños, arreglar la huerta y desmalezar el terreno. También se han hecho gran
cantidad de talleres con los niños (barriletes, farolitos, pintura, malabares,
etc), compartiendo con ellos la alegría de crear y jugar. Con los mayores,
pudimos tener inolvidables guitarreadas, asados y charlas. Muy gentilmente nos
llevaron a visitar el monte, sus casas, sus animales y compartieron con
nosotros sus experiencias y conocimiento.
Aqui siguen algunas de
las imágenes que ilustran parte de este viaje. Parte... ya que la mayor riqueza
de esta experiencia jamás cabría en una imagen ni en un puñado de palabras.


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